27 de enero de 2009

No nos olvidamos de Gaza

No olvidamos Gaza, no perdonamos el genocidio
La masacre de Gaza no terminó con un alto el fuego. Los muertos, los heridos, los que perdieron todos, los llantos aún dan vuelta por la tierra. Dos poetas dejan su testimonio por La Paz.

CEMENTERIO BAJO LA LAGUNA NEGRA


Aquí la sombra del cielo escarba,

es puramente aproximación secundaria del cielo,

calcomanía del cielo,

estrella que estalla en medio de todas las estrellas más

ordinarias.

Los edificios destruidos por los deslumbres sin alas

son más pequeños que yo,

Una estrella obscura para cada residente que duerme

sin el cuidado de ningún ángel.

En el corchete de pastor una trampa de pajarillos cuelga vacío.

Ni se balancea.

La fresca de la noche levanta un aroma de sangre,

picantillo como brotes de la hierba reseca

guardados en bolsa de cuero negra,

Enseguida hiede.

Una obscuridad de silencios

y duelos azules nos han caído encima.

Retomo ausente su vuelo,

El pensamiento retoma el sabor de lo que aún no conozco.
El sendero gris del carro de la peste está enfilado de olivos.

Sus raíces pueden tocar ahora los muertos,

escribió el poeta.
La muerte puede tocar los olivos,

las amortajadas estrellas,

la mortandad misma

a través de sus poros polvorientos de muerte.
Estoy tan cansado que me acostaría aquí,

pero no estoy tan cansado

para que mi último resuello de nueva intifada se detenga.

Un cordero lixiviado blanqueó las losas de Arafat y Darwish.

Gaza es la palabra grabada en aguafuerte

que me engancha a la vida

como un narguile de plata soñoliento.

Para ti el cordero de mis palabras

que no quita el pecado de las bombas del mundo.

Gaza, el sueño del rizo de la calavera

a la puerta del losar de los inocentes

donde mis manos han estado rozándote

como un icono derrocado de la paz.
Pienso en los huesos,

ancas despellejadas viviendo entre nosotros mañana

y respiro, Gaza, el suave perfume

de la gloria de tus mártires.

Y transgredo el sueño dulce de les madres de Gaza,

trenzo las cintas de los sueños de las jóvenes de Gaza

y estiro la piel de estos muertos que no tienen nada que ofrecernos,

ni tan siquiera la última liga al grito de la lujuria

de sus cuerpos quemados.

Nunca habrá bastantes candelabros caídos

para corregir esto.

Perdidos por perdidos, los aullidos se pierden

en los olivos del otro lado del paso,

que retuercen sus ramas avergonzadas

y se desgarran.


CEMENTERI DAVALL DE L'ESTANY NEGRE


Ací l’ombra del cel grata,

és purament aproximació secundària del cel,

calcomania del cel,

estel que esclata enmig de tots els estels més ordinaris.

Els edificis enderrocats pels besllums sense ales

són més petits que jo,

Un estel fosc per a cada resident que dorm

sense la cura de cap àngel.

Al gafet de pastor un parany de pardalets penja buit.

Ni es balanceja.

La fresca de la nit alça una flaire de sang,

picantoseta com brots de l’herba ressequida

guardats en bossa de cuir negra,

De seguida put.

Una foscor de silencis

i dols blaus ens han caigut al damunt.

Jo reprenc absent el seu vol,

El pensament reprén el tast d’allò que encara no conec.
El sender gris del carro de la pesta està renglat d’oliveres.

Els seus arrels poden tocar ara els morts,

escriví el poeta.
La mort pot tocar les oliveres,

les amortallades estrelles,

la mortaldat mateixa

a través dels seus porus empolsegats de mort.
Estic tan cansat que em gitaria ací

però no estic prou cansat

perquè el meu darrer buf de nova intifada es detinga.

Un anyell lleixivat blanquejà les lloses d’Arafat i Darwish.

Gaza és el mot gravat en aiguafort

que m’enganxa a la vida

com un narguil de plata somnolenta.

Per a tu l’anyell de les meues paraules

que no lleva el pecat de les bombes del món.

Gaza, el somni del rínxol de la calavera

a la porta del llosal dels innocents

on les meues mans han estat fregant-te

com una icona enrunada de la pau.
Pense en els ossos,

anques espellegades vivint entre nosaltres demà

i alene, Gaza, el suau perfum

de la glòria teus màrtirs.

I transgredesc el somni dolç de les mares de Gaza,

trene les cintes dels somnis de les jóvens de Gaza

i tibe la pell d’aquests morts que no tenen res a oferir-nos,

ni tan sols el darrer lligament al crit de la luxúria

dels seus cossos cremats.

Mai no hi haurà mai bastants canelobres caiguts

per a esmenar açò.

Perduts per perduts, les udolades es perden

en les oliveres de l’altra banda del pas,

que vinclen les seues branques avergonyides

i s’esgarrifen.
Pere Bessó ( Valencia)


FRANJA DE GAZA


Dos chicos hacen castillos de arena, de otra cosa son edificios, no tienen sol. Hay aviones que llegan y los pibes miran. Los demás siguen su vida. Ya no alzan la vista cuando oyen el trueno, solo hunden la cabeza entre los hombros y esperan.

Los otros no escuchan, adivinan muertes, de segunda, de las que se muestran, gente extraña que se viste feo y se mueve entre humo y polvo. El cielo gana grises y los diablos hablan, dan razones inauditas; y todos aceptan rápido. Nadie grita ¡NO! Es que tienen que seguir; pagando, comprando, masticando, negando lo que afirman, creyendo lo que niegan. El televisor, grande, brillante, nítido, enseña cuando: emocionarse, indignarse, deprimirse, reírse, excitarse, socializar, manosear a la vecina, que piensa en el de la novela de la tarde mientras la penetra alguien que es un extraño porque no está en la pantalla e, inexplicablemente, vive. Todo está bien, es justo y necesario, la gente es peligrosa si puede contagiar pobreza, dignidad, rebeldía, conciencia.

Los chicos en la arena húmeda siguen con sus juegos, como los demás, los que ya están muertos y no lo saben

Alguien levantará la vista, escuchará los truenos, cerrará los ojos; y todos moriremos un poco más

Osvaldo Pampín ( Mar del Plata)

Cartas ...cartas..cartas


Mílena Jenenská toma contacto con Franz Kafka en 1920, al pedirle permiso para traducir sus obras a diferentes idiomas. Desde el principio, esta mujer judía residente en Viena y el escritor mantienen una continua correspondencia, al principio basada en intereses literarios, pero dejando translucir más adelante variadas intenciones. Su relación es terminada por Kafka en 1923 (apenas un año antes de morir). Igualmente, esta Cartas…cartas…cartas…- de Franz Kafka a Milena
era una relación sin futuro: la tuberculosis sufrida por Franz se interponía entre ambos, sin contar que él se encontraba cada vez más sacudido por diferentes miedos; el más relevante: el miedo al sexo.

Milena :
hacía mucho que no le escribía, Milena, y hoy mismo sólo le escribo por
casualidad. No hay necesidad de que me disculpe por mi silencio, usted sabe cómo odio las cartas. Toda la desdicha de mi vida proviene, si se quiere, de las cartas, o de la posibilidad de escribirlas. Y con esto no me quiero quejar, sino formular una observación instructiva. Muy pocas veces me ha engañado una persona: las cartas siempre me engañan. Y no sólo la de los otros, sino también las mías. En mi caso es una desgracia muy particular de la que prefiero no seguir hablando: pero, al mismo tiempo, es una desdicha general. La facilidad de escribir cartas tiene que haber traído al mundo - considerado desde un punto de vista teórico - una terrible pertubación para las almas. Porque es una relación con fantasmas - y no sólo con el fantasma del destinatario, sino también con el propio - la que se va gestando debajo de la mano que escribe, en esa carta, y más aun en una serie de cartas de las cuales una corrobora a la otra y puede apelar a ella como testigo. ¡A quién se le ocurrió que la gente puede mantener relaciones por correspondencia! Uno puede pensar en un persona ausente y puede tocar a una persona presente; todo lo demás supera las fuerzas humanas. Pero escribir cartas significa desnudarse ante los fantasmas, cosa que ellos aguardan con avidez. Los besos escritos no llegan a destino, son bebidos por los fantasmas en el camino. Y esa abundante alimentación hace que los fantasmas se multipliquen en forma desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha contra eso; para eliminar en lo posible todo lo fantasmal que se interpone entre los hombres y para lograr una comunicación natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya es tarde; es obvio que esos inventos han surgido en plena caída. La otra parte es mucho más serena y fuerte: después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilo (etc). Los fantasmas no morirán de hambre, pero nosotros sucumbiremos.
(...)
Pero a ellos se los reconoce también en las excepciones. Porque a veces dejan una carta sin interferir y esa mano llega como una mano amiga, ligera y tierna, a depositarse entre las nuestras. Y bien, es probable que sólo se trate de un espejismo y quizás esos casos sean los más peligrosos y haya que cuidarse de ellos más que de los otros. Pero si se trata de un fraude, el engaño es perfecto.
(...) De todo lo dicho surge que las cartas son un excelente remedio antisueño. ¡En qué estado llegan! Resecas, vacías e irritantes, una alegría fugaz seguida de un largo sufrimiento. Mientras uno las lee, olvidado de sí mismo, el resto de sueño que uno conservaba levanta vuelo y huye por la ventana abierta para no regresar por mucho tiempo. Por eso dejamos de escribirnos. (...) Quizá seas la persona a la cual con mayor gusto escribo (en la medida en que se puede escribir con gusto; pero estas palabras sólo están destinadas a los fantasmas que asedian mi escritorio con avidez).

Franz

Narrativa- Franz Kafka


El sueño, de Franz Kafka –( Praga 1883-1924)
Es una de las figuras más significativas de la literatura moderna. Kafka nació en Praga (que entonces pertenecía al Imperio Austro-húngaro) y se doctoró en 1906, en Derecho. Una vez recibido de abogado, entró en una compañía de seguros para trabajadores. Permaneció en la misma compañía durante casi veinte años, hasta que tuvo que jubilarse por enfermedad.
Murió a los 41 años.
Los temas de su obra son la soledad, la frustración, la arbitrariedad y la angustiosa sensación de culpa que experimenta el individuo al verse amenazado por unas fuerzas desconocidas que no alcanza a comprender y no puede controlar. Su técnica literaria se relaciona con el expresionismo y el surrealismo.
Buena parte de sus escritos se conoce gracias a su amigo y biógrafo Max Brod. Él publicó póstumamente -y contra la voluntad de Kafka- grandes textos como El proceso (en 1925), El castillo (en 1926), y América (en 1927).


Josef K. soñó:
Era un día hermoso, y K. quiso salir a pasear Pero apenas dió dos pasos, llegó al cementerio. Vió numerosos e intrincados senderos, muy numerosos y nada prácticos; K. flotaba sobre uno de esos senderos como sobre un torrente, en un inconmovible deslizamiento. su mirada advirtió desde lejos el montículo de una tumba recién cubierta, y quiso detenerse a su lado. Esse montículo ejercía sobre él casi una fascinación, y le parecía que nunca podría acercarse demasiado rápidamente. De pronto, sin embargo, la tumba casi desaparecía de la vista, oculta por estandartes que flameaban y se entrechocaban con fuerza; no se veía a los portadores de los estandartes, pero era como si allí reinara un gran júbilo
Todavía buscaba a la distancia, cuando vió de pronto la misma sepultura a su lado, cerca del camino; pronto la dejaría atrás. Salto rápidamente al césped. Pero como en el momento del salto el sendero se movía velozmente bajo sus pies, se tambaleó y cayó de rodillas justamente frente a la tumba. Detrás de ésta había dos hombres que sostenían una lápida en la tierra, donde quedó sólidamente asegurada. Entonces surgió de un matorral un tercer hombre, en quién K. inmediatamente reconoció a un artista. Sólo vestía pantalones y una camisa mal abotonada; en la cabeza tenía una gorra de terciopelo; en la mano un lápiz común, con el que dibujaba figuras en el aire mientras se acercaba
Apoyó ese lápiz en la parte superior de la lápida; la lápida era muy alta; el hombre no necesitaba agacharse, pero si inclinarse hacia adelante, porque el montículo de tierra (que evidentemente no quería pisar) lo separaba de la piedra. Estaba en puntas de pie y se apoyaba con la mano izquierda en la superficie de la lápida. mediante un prodigio de destreza logró dibujar con un lápiz común letras doradas y escribió: "Aquí yace". Cada una de las letras era clara y hermosa, profundamente inscripta y de oro purísimo Cuando hubo escrito las dos palabras, se volvió hacia K. que sentía gran ansiedad por saber cómo seguiría la inscripción, apenas se preocupaba por el individuo y sólo miraba la lápida. EL hombre se dispuso nuevamente a escribir, pero no pudo, algo se lo impedía; dejo caer el lápiz y nuevamente se volvió hacia K. Esta vez K. lo miró y advirtió que estaba profundamente perplejo, pero sin poder explicarse el motivo de su perplejidad. Toda su vivacidad anterior había desaparecido. Esto hizo que también K. comenzara a sentirse perplejo; cambiaban miradas desoladas; había entre ellos algún odioso malentendido, que ninguno de los dos podía solucionar. Fuera de lugar, comenzó a repicar la pequeña campana de la capilla fúnebre, pero el artista hizo una señal con la mano y la campana cesó. Poco después comenzó nuevamente a repicar; esta vez con mucha suavidad y sin insistencia; inmediatamente cesó; era como si solamente quisiera probar su sonido. K. estaba preocupado por la situación del artista, comenzó a llorar y sollozó largo rato en el hueco de sus manos. El artista esperó que K. se calmara y luego decidió , ya que no encontraba otra salida, proseguir su inscripción . El primer breve trazo que dibujó fué un alivio para K. pero el artista tuvo que vencer evidentemente una extraordinaria repugnancia antes de terminarlo; además, la inscripción no era ahora tan hermosa, sobre todo parecía haber mucho menos dorado, los trazos se demoraban, pálidos e inseguros; pero la letra resultó bastante grande. Era una J.; estaba casi terminada ya, cuando el artista, furioso, dió un puntapié contra la tumba y la tierra voló por los aires. Por fin comprendió K.; era muy tarde para pedir disculpas; con sus diez dedos escarbó en la tierra, que no le ofrecía ninguna resistencia; todo parecía preparado de antemano; sólo para disimular, habían colocado esa fina capa de tierra; inmediatamente se abrió debajo de él un gran hoyo, de empinadas paredes, en el cual K. impulsado por una suave corriente que lo colocó de espaldas, se hundió. Pero cuando ya lo recibía la impenetrable profundidad esforzándose todavía por erguir la cabeza, pudo ver su nombre que atravesaba rápidamente la lápida, con espléndidos adornos.
Encantado con esta visión, se despertó.

TALLERES LITERARIOS

TALLERES LITERARIOS

6 de enero de 2009

Poemas de Silvia Loustau


Palestina

donde nacen los goznes de la historia

lejos

sombrías centellas desangran

llantos en racimo.

lejos

la muerte bisbisea detrás de cada hombre.

vende huevos de serpiente.

lejos

la vida arrodillada

escucha gatillar

le música del último laúd

25

una blanca cigüeña

atraviesa la dorada

niebla de la noche.

altos tacos de charol

pisan la oscuridad del puerto.

un marinero se sostiene

en el perfume del alcohol

mientras mata la lejanía.

tras las ventanas encendidas

sus sombras ovilladas

suspiran el último sudor.

97

¿el fuego es el revés

del cielo?

¿es la lluvia

un sollozo de agua?

¿es el otoño un cimbrar

de recuerdos?

¿ engarza el tiempo

la viva gema

del día?

¿ dónde se encuentra

el centro equidistante

donde gira el amor?

103

canta el aire

bajo la cavilosa bóveda del cielo.

sueña el tiempo

ominosas oberturas de fuego.

indicios de lágrimas y amores

se deshacen en cenizas.

adioses de un ayer guardado

entre encajes y corales

en la caja de música

del xilofón del viento.

108

días expertos en silencio

sin rincón donde ocultarse.

crecen en los huesos

delgadas llamas negras.

días de inestable geografía

resplandor de fuego en la retina.

días de incubos y súcubos.

sin brújula ni aviso

días de látigo de lumbre

y briznas de hierba

tiritando entre las manos.

20

arena de placer y zafiro

el tiempo

aquel

cuando las amapolas florecían

sin permiso

y los gránulos oscuros de sus semillas

rodaban con la libertad de los sueños.

no había días / ni noches.

en la ventana nunca anochecía

quedaba en ella polvo de luz.

<><><>

21

el pétalo descansa sobre la seda

susurra /anhela /

el corpiño se marea

con el perfume de la flor.

el pecho tiembla y canta.

las manos

quitan el corpiño

encuentra la maravilla

que iluminará la noche.

(de su próximo libro)

<><><>

II

soy más que esta carne /

estos huesos /

soy más que los propios hechos .

más que una mirada /

más aún de todo lo recordado.

alguien

extendió mi nombre

sobre el cristal del tiempo /

para que volase / como una grulla /

más allá del mar de los días .

III

qué doloroso

arduo aprendizaje

esta última lección .

saber cotidianamente

que se puede

morir y nacer

más de una vez.

V

la primer lazada

de la urdimbre

une

el cielo / la tierra /

la mujer / el hombre . /

con el primer nudo

comienza

el espiral

nacer / vivir / morir /

renacer

en

el pájaro

que corta el aire.

(de :Mandala )

<>><><>

IV

cada día irrumpe

/ viento /

y

/ sólo queda/

atrapar el instante /

/ cual /

un pez de fuego .

V

ha hablado con su alma /

largamente /

de la muerte / del amor /

del tiempo que transcurre./

se ha descubierto vestida de luz /

amada y tocada por la luz/

herida por la luz para entrar en la luz.

el corazón guarda /

/ hilo de bordado antiguo /

alguna cicatriz

prueba que vive aún.

la han avergonzado /negado. /

ha pasado por el terror de la noche lenta /

ha pedido venganza

hundiendo la mirada en la cara vacía del cielo.

ha aprendido

la historia de su existencia

mientras la vivía /

tal como fue escrita en el mapa del firmamento /

tal como fue dicha por la voz de los dioses./

hoy

ha levantado sus ojos hacía la eternidad

y ha sido besada por la luz de la mañana

VI

en la medianoche invernal

la helada suspende al mundo/

envuelto en hilos de silencio.

es la hora

en que se abren las almas

para descubrir al unicornio.

(de: Espejo de los días )

Poemas de Damian Katz - Mar del Plata

Damian Katz es psicólogo y poeta. Hemos compartido sábados, a la tardecita, de lectura, correcciones y café. Su poesía crece en imágenes y en el trabajo de la palabra exacta. Silvia

Cerrando una canilla falseada

Les debo tanta poesía no escuchada mujeres mías
Musas solemnes estranguladas por gestos grotescos
Por estúpidos estertores de macho sordo

¿Si Dios fuera una mujer? - Se preguntó Gelman- y yo ahí andaba:
mojigato misógino de celibato literario
Gran parafraseador de esperma fulminante
jugando al romano orgiástico y severo
Simio prestidigitador de lo profundo

Ah mujeres, de la palabra que es cuchillo,
que es caricia
Les pido perdón por tanta nimia idolatría
Por tanto falo quejumbroso

Intentaré en adelante ser silencio
durazno
pájaro
semilla.
Saber callar como la noche
y dejad a vosotras
ser mujer
y ser poesía.

Agua vespertina

Se ha elevado un rincón de agua traslúcida
hirviente de sortilegios
Un rincón dormido donde despertar el alma

Aguardo como un griego
con estas manos de judío
hablar las soledades que murmuran los objetos

Una botella vacía
y una vela impronunciable
rumian los últimos recuerdos de la noche
como letanía que calienta tus huesos

Toda la tarde vocifera
en un perro inasible
Las gotas de la canilla prestan sus relojes
de fantasmas escarchados

Ha bajado el silencio
a beberse todo el agua vespertina
en los espejos.

POETAS IRLANDESES- SAMUEL BECKETT



Samuel Beckett- Poemas

Dramaturgo, poeta y novelista irlandés, nacido en Dublín en 1906 y falleció en París en 1989

Su verdadero nombre es Samuel Bareluy Beckett. Miembro de una familia protestante, se formó en una escuela protestante de clase media en el norte de Irlanda, y tras abandonarla, ingresó en el Trinity College de Dublín, donde logró la licenciatura en lenguas romances en 1927 y el doctorado en 1931.

Entretanto pasó dos años como profesor en París, donde lo unió la amistad con James Joyce, con quien trabajó en conjunto, y de Ezra Pound

Cuestionó la capacidad de la literatura para liberar al hombre de su soledad, mediante un teatro y una narrativa en apariencia inconexa y marcada por el absurdo, que refleja la condición humana. La mayor parte de sus obras están escritas en francés. En el libro de versos Whoroscope (1930), dejó ver su posición ante los fundamentos del positivismo con la presentación de un maltrecho René Descartes que trata de hilvanar una meditación coherente sin conseguirlo y reemplaza el Cogito, ergo sum por Fallor, ergo sum o me engaño, luego existo.

En 1942, tras adherirse a la Resistencia, tuvo que huir de la Gestapo. Se instaló en el sur de Francia, donde escribió la novela Watt (publicada en 1953).

Volvió a París al finalizar la guerra, donde creó cuatro grandes obras: su trilogía Molloy (1951), Malone muere (1951) y El innombrable (1953) y la obra de teatro Esperando a Godot (1952), que se estrenó en 1953 y que es considerada una de las obras vanguardistas más importantes de la segunda postguerra.

La sólida preparación académica de este autor, junto con su amplísima curiosidad, que lo llevaron a frecuentar lecturas de una vasta gama, hace que pocas corrientes del pensar le hayan pasado inadvertidas.

La relación de la filosofía con su escritura transita por carriles más tangenciales, como cuando dice de su novela Murphy: "Si yo estuviera en la nada envidiable situación de estudiar mi obra mis puntos de partida serían los "Nada es más real [que la nada. Demócrito de Abdera]" y "Ubi nihil vales [ibi nihil velit. Geulincx]". En todos los casos nos encontramos con una lectura muy personal de la filosofía, en la que dialogan tendencias heterogéneas, que pueden llegar a confluir, coincidir o disentir de manera sorpresiva, creando una nueva forma de leer el mundo, que se ha caracterizado como "beckettiana", tanto en su dramaturgia como en su poesía. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1969. Silvia Loustau

DA TAGTE ES¹

redime lo que reemplaza a los adioses

la sábana de agua que navega en tu mano

a quienes nada tienen ya para la tierra

y el espejo sin niebla encima de tus ojos.

1da tagte es: -entonces (o allí, en sentido temporal) amaneció. En alemán en el original.

ALBA

antes de que amanezca aquí estarás

y Dante y el Logos y todos los estratos y misterios

y la luna marcada

allende el blanco plano de la música

que establezcas aquí antes del alba¹

solemne suave seda cantarina

inclínate hacia el negro firmamento de areca³

lluvia sobre bambúes flor de humo callejuela de sauces

quienes aunque te inclines con dedos compasivos

para abonar el polvo

en nada aumentarán tu generosidad

cuya belleza ante mí será como un sudario²

informe de sí misma que se extiende sobre la tempestad de los emblemas

de modo que no hay sol ni hay revelaciones

ni víctima tampoco

yo solamente y el sudario luego

y un bulto muerto ya

1 -en italiano en el original

3- areca palma india

SOY UN DISCURRIR DE ARENA QUE RESBALA...

soy un discurrir de arena que resbala

entre la duna y los guijarros

la lluvia del verano llueve sobre mi vida

sobre mí vida mía que me persigue y huye

y tendrá fin el día del comienzo

caro instante te veo

en el retroceder de este telón de bruma

donde ya no deberé pisar estos largos umbrales movedizos

y viviré lo mismo que una puerta

que se abre y se vuelve a cerrar

MÚSICA DE LA INDIFERENCIA...

música de la indiferencia

corazón tiempo aire fuego arena

del silencio desmoronamiento de amores

cubre sus voces y que

no me oiga ya

callarme.

VIENEN...

vienen

diferente e iguales

con cada una es diferente y es igual

con cada una la ausencia de amor es diferente

con cada una la ausencia de amor es igual

vienen

diferentes e idénticas

con cada una es diferente y es lo mismo

con cada una la ausencia de amor es diferente

con cada una la ausencia de amor es la misma

Divertimentos de Marta Zabaleta


Divertimentos de Martha Zabaleta – Desde Londres

Marta Zabaleta, argentina, hace 32 años que vive en el exilio en Londres.Es una de esas amigas que arribo a mis playas traída ya no recuerdo porque vientos. Ella niega su poesía, yo la admiro.Por eso la invito a estar entre los amigos que comparten el principio del año. Dijo M. Quiñones de la escritura de Marta: es para continuar abriendo el acordeón de conjeturas y múltiples avenidas de interpretación poética. Silvia Loustau

DIVERTIMENTOS

1

escuchando de tu nombre la risa de mi furia la constancia del mar su letanía que me insinúa el estar y estando sola, me zambullo en tus olas me embellezco en tu espuma me arrepiento en mi estío y atragantada de miedo finalmente, me confieso: soy mía. Te bebo en mi silencio, y río.

_

3

Si toda me suspendo cuando está quieto,

por qué la luz se apaga cuando está viva

y un árbol me cobija aunque no tiene hojas?

Así, hasta el reloj se aparta de mis dedos sin vientre.

_

4

Arrojé el pétalo de una rosa roja en el estanque:

un rostro junto a mi cara lució en mi sangre.

Selección de los últimos textos de Alejandra Pizarnik


Alejandra Pizarnik (1936-1972) - Textos de Sombra

Hallados en una carpeta, en una libreta y hojitas sueltas fueron hallados, después de la muerte de Alejandra, ocho textos, bajo el nombre de Sombra o Textos de Sombra .Estos manuscritos permiten suponer que la poeta pensaba en un libro único con este título y un personaje Sombra. Una nota de 1972 en otra libreta menciona Sombra, Casa de Citas y Sala 18 , como textos separados sobre los que trabajaba. De dichos trabajos presentamos una selección para los lectores del blog.Silvia Loustau

S/T

¿Quién es yo?

¿Solamente un reclamo de huérfana?

Por más que hable no encuentro silencio.

Yo, que sólo conozco la noche de la orfandad.

Espera que no cesa,

pequeña casa de la esperanza.

S/T

sólo vine a ver el jardín.

tengo frío en las manos.

frío en el pecho .

frío en el lugar donde en los demás se forma el pensamiento.

no es éste el jardín que vine a buscar

a fin de entrar, de entrar, no de salir.

por favor, no creas que me lamento.

si comprendieras la voluptuosidad de comprobar.

me amaron, a lo menos eso dijeron.

muchos me amaron porque no soy parecida ,más que a mí

y por otros imponderables mas bellos que la sonrisa de la

(Virgen de la Rocas.

yo, ahora, creo amar y me siento acabada, epilogada.

¿ cómo aprender los gestos primarios

de las pasiones elementales?

No me consuela.

Prefacio de Sombra*

La hija de la voz la poseyó en su estar, en su ser, por la tristeza.

Los pequeños pájaros ponzoñosos que se abrevan en un agua negra

donde se refleja la maravilla, son sus animales, son sus emblemas. A un tiempo mismo busca calentar su corazón suplicante.

Los perros nocturnos: otro llamamiento.

¿ Quién conoce mi humor hiriente ´? Desde mi libro aullante “ alguien mata algo”.

Nadie me enciende ninguna lámpara, nadie es del color del deseo más profundo.

*Figura en carpeta con poemas sección “ Acabados”.

Texto de Sombra

Quiero existir más allá de mí misma: con los aparecidos

Quiero existir como lo que soy : una idea fija. Quiero ladrar, no alabar

el silencio del espacio al que se nace.

Cartas...cartas...cartas..


De Julio Cortazar a Alejandra Pizarmik
Una de las tantas cartas que Julio Cortazar le escribió a Alejandra Pizarnik, a quién había conocido en Paris mientras ella estuvo allí, a quien protegió e introdujo en el mundo literario parisino. La voz de Julio se deja oir. Silvia Loustau
A Alejandra Pizarnik

París, 5 de mayo de 1970

Mi querida Alejandra, gracias por la foto de Duchase, por todo lo que me decís y por los silencios que sé escuchar entre palabra y palabra.(...)
Vi a Octavio en Londres, hablamos de vos, de Duchamp, del arte tántrico, de lo que pasa en México y que es horrible. Vivo meses alienados, pero lo acepto para ayudar – quizá – a que un día haya menos alienación en el mundo. Si puedo escribiré algo este verano en Saignon. Sigo buscando un centro, una cifra – como vos, como los que padecemos la estrella oscura que late en la poesía y en la sangre - . Gracias por quererme tanto, yo seré siempre,


Julio

Estoy en un pueblecito de las colinas, sentado en el café de la plaza. Traje mi correo para leerlo al sol y encuentro tu pequeño sobre rojo. Sí, Alejandra, claro que te pienso con amor, no necesitás pedírmelo, vos estás siempre y sos la luna fiel que ninguna tecnología envilecerá.
Octavio me habló de vos en Londres, con el afecto de siempre, pienso que te gustará saberlo.
Un beso de

Julio

¿Olés el tomillo de mis valles?

La Palabra

Acerca de la verdad y la palabra de Hans Gadamer


Gadamer parte del concepto de aleitheia,que en griego significa desocultar, resaltar lo autentico, lo verdadero es un proceso de presencia/ausencia.

Que citando a Heideegger, su mentor,autenticidad en este caso es "resolución presta a la angustia", es el "ser ahí". La palabra no solamente es desocultación, sino que también es encubridora, ocultadora, por ejemplo la de las habladurías.

La palabra auténtica, verdadera, será determinada a partir del ser. Ser palabra quiere decir ser diciente: uno la defiende, está por ella, por el "texto". El ser diciente es el "enunciado". Su significado se hace visible con la interpretación del texto como un todo, con la palabra como acontecimiento.

Gadamer distingue tres tipos de textos que son enunciado: el religioso, el jurídico y el literario. De esos tres tipos se desprenden tres modos fundamentales del decir: la promesa, el anuncio y el enunciado en un sentido restringido, o "eminente", lo que él mismo denomina como el "decir hasta el final". Ahora bien, el texto tiene un "scopus", un propósito, a la vista del cual debe ser entendido o interpretado. Así, por ejemplo, el problema hermenéutico de la interpretación de los mitos, tiene su lugar legítimo entre las formas de la palabra literaria.

La palabra es más diciente en la poesía, dicho de otra manera es en la poesía donde la palabra alcanza sus mayores posibilidades. "La poesía habla mejor y más propiamente por medio de los oyentes, de los espectadores – o incluso de los lectores – que por medio de los recitadores, los actores" (p. 31). Por ello debemos preguntarnos si "la reducción de un texto literario a la exteriorización del querer decir de su autor (no) destruye el sentido artístico de la literatura" (p. 32).

Pero ¿en qué se fundamenta la autonomía de la palabra poética? Precisamente en que el interlocutor ideal es el lector ideal, pues la lectura no es la reproducción del original sino que comparte su "idealidad", es decir, de alguna manera es re-creación a partir de la propuesta creativa del autor.

Y ¿de qué modo es diciente – eminente – la palabra? De la misma palabra que puede hablar a partir de sí misma, la cual no puede ser caracterizada por su contenido únicamente: siempre consta de palabras, o de rudimentos de palabra, que tienen significados y nunca termina de formar la unidad de un todo discursivo o de un todo de sentido, ni siquiera como poesía pura. Su estructura ordenadora no es deducible del sentido habitual del discurso sintáctico-gramatical que domina nuestras formas comunicativas. Va más allá de forma y contenido, es "autopresencia", ser del "ahí", y no lo que expresa como condición de objeto. "No hay ningún objeto poético, sólo hay una representación poética de los objetos (así se podría transformar un conocido dicho de Nietzche)" (p. 37).

Pero, ¿cómo por el lenguaje se hace poético el objeto representado poéticamente? "Se trata de los medios lingüísticos que retrotraen el lenguaje a su sonido propio e interior – por más que el lenguaje también desaparezca, cediéndole el lugar a lo dicho – y que precisamente son los que hacen que haya que agradecer a éste ‘ceder el lugar’ la energía peculiarmente evocadora que caracteriza a los textos literarios" (p.39). Dicho en otras palabras, hay un equilibrio sensorial entre el movimiento del sentido y el movimiento del sonido; ambos se funden – no sin violencia, pues tienen sus medios sintácticos específicos – en un único movimiento.

La creación del lenguaje, específicamente en el discurso poético "tiene el carácter de la suspensión y de la ampulosidad que se lleva a efecto mediante la neutralización de cualquier posición de ser y que lleva a cabo la transformación en una construcción." (p. 42). La palabra poética instaura el sentido, el cual "surge" en la poesía a partir de una fuerza de dicción nueva que, con frecuencia, está oculta en lo usual, en el lenguaje cotidiano. Habilitar la palabra para ser ella misma es la tarea del poeta, pues pertenece a un lenguaje ("orden nuevo") que no es un elemento prosaico del mundo, aunque provenga de allí como "representación". De allí su autonomía, su autoreferencialidad:

"El ‘ahí’ universal del ser en la palabra es el milagro del lenguaje, y la más alta posibilidad del decir consiste en retener su transcurso y su huida y en fijar la cercanía del ser. Es la cercanía y la presencia, no de esto o aquello, sino de la posibilidad de todo. Esto es lo que realmente caracteriza a la palabra poética".

TREBOLAR de Eduardo Boranski - Mar del Plata

Lo he invitado a este primer número del año porque as además de compartir la ciudad marina, su prosa es , a veces, una imagen , casi un cuadro. Silvia Loustau


He llegado. El tiempo que prolongó la espera ya se ha muerto. Y estoy aquí en plenitud. Cansados mis pasos por las piedras del camino, apresuraron la marcha rumbo a la pradera que los ojos intentaban horadar.Los seis caballos blancos que me siguen como perros juguetones sin bridas visibles, advierten el ansiado arribo. Por ahora sólo dos conocen el camino, tres lo ignoran y el restante, de crines generosas, lo intuye. Los primeros sienten la pradera, uno la ve y ha visto todo; otro la oye y el susurro lo pulsa en son de vida. Yo traspongo las fronteras que separan las piedras del mar vegetal. Más cerca, la pradera se muestra como lo que en realidad es y hasta hace unos instantes ocultaba pudorosa: un trebolar. Crines Largas describe sus percepciones, y los corceles que estaban ignorando, de pronto conocen. Los animales corretean, el trebolar los recibe, y yo, adentrándome en el verde que me cubre, intento hallar la hoja faltante. Hurgo, y mis manos sienten – y todo mi. cuerpo siente – millares de gotitas verdes de rocío que parecen brotar a mi involuntario llamado. Hundo mi rostro en los tréboles, siento que mis caballos están presentes –pero no lo veo -, se que el viento nace del ondular de las hojas. Después, la luz intensa que me arrebata termina siendo un cielo claro donde las estrellas, exploradoras perpetuas de la noche, son trozos de mi, nacidos del hallazgo de una paz compartida, en la que volvemos a engendrar el tiempo.

LA FEA de ESTER MANN



Elegí que un relato de Ester Mann nos acompañara en este primer número del año porque además de ser una excelente relatora, con un estilo propio, sus temas son un espejo de la vida. Ester vive en el exilio desde 1975 . Tengo el orgullo de compartir con ella la Mesa de Redacción de Artesanías Literarias, dirigida por otro amigo del blog: Andrés Aldao.



Era la fea.... Aunque tenía sus encantos: los ojos, el pelo, una buena figura....Pero era muy baja. Eso impedía calibrar su elegancia, su gusto en el vestir, sobre todo comparándola con su hermana mayor, que no sólo era alta sino que tenía esa piel blanca tan apreciada en aquellos tiempos. La altura y la palidez disimulaban la vulgaridad de la hermana. Las alabanzas de padres, amigos y parientes no le dejaban a ella, a la fea, ninguna posibilidad de dudas: ella era la deslucida, la que debía buscar la forma de ganarse el amor y la admiración de la gente. Siempre trabajó duro, primero en la escuela, obteniendo las mejores notas, luego en el trabajo...Pero en esos tiempos una mujer, una niña inteligente no traía más pan a la mesa... Tampoco trabajar rudamente aseguraba un buen pasar, la única posibilidad de salir de la miseria era un buen casamiento y para eso servía la belleza.

Siempre esperando la aprobación de sus padres, sin juzgarlos, aceptando las injusticias como un fenómeno natural, como la lluvia o el hambre. A pesar de todo, tuvo varios admiradores, muchachos que querían casarse con ella, serios, trabajadores, pobres...

Claro que no podía aceptarlos hasta que la mayor se casara... Así era entonces: primero se debía casar la mayor. Si la siguiente desobedecía ese código, condenaba a la mayor a la soltería. Y eso era la peor desgracia concebible. Estaba descartado.

Por eso ella seguía trabajando, dándole todo su sueldo a la madre; a la madre, que ahorraba para el ajuar de su hermosa hija mayor... La fea, contra toda lógica, creía en el amor. Por eso no se preocupaba por sus pretendientes. No los amaba y sabía que ellos tampoco estaban enamorados de ella. Simplemente, era un buen partido para un muchacho modesto: trabajadora, constante, buena ama de casa, ahorrativa. ¿Qué más podía pedir un hombre pobre?

Siempre tuvo que luchar. Lidiar para conseguir cada pequeña cosa en su vida se convirtió en su segunda naturaleza. Arrancarle a sus padres unas monedas para hacerse un vestido (esas monedas que ella misma había aportado a la economía familiar), conseguir un aumento de sueldo, casarse...Todo fue lucha, discusiones, silencioso llanto por las noches...

Un exagerado sentido de la justicia, del honor, se desarrolló en esa niñez y creció en la torturada adolescencia. Ella quería justicia y respeto a su alrededor. Lo que no había recibido de sus padres lo reclamaba de su novio y de sus amigas, de sus hermanas.

Pero quien dijo que el mundo es justo? No era justo que los padres la aprovecharan, que su hermana mayor la usara y que la hermana menor la despreciara. No era justo que sus patrones explotaran su buen gusto pagándole igual salario que a las demás costureras, no era justo que su novio, al que amaba, su novio, el único en el mundo que le demostraba su cariño, aprecio y respeto, estuviera enfermo.

Tenía que elegir entre una corta vida de amor y sacrificio o una larga vida de bienestar

sin amor. No hubo ninguna duda. El sacrificio no era una idea, era su vida diaria. Durante diez años vivió con abnegación su amor. Hasta el fin, hasta que “la muerte los separó”.

Despues de la muerte de su amado, quedó la lucha por la subsistencia, el trabajo, la terquedad de seguir viviendo y mendigando de su familia la ternura que nunca le dieron.

Sus exigencias de amor, respeto y estima eran tan enormes que la gente se le resistía. Todos pensaban que era una buena persona, pero no podían conservar su amistad a lo largo del tiempo. Nadie osaba decir algo en su contra, pero no le concedían su intimidad. Hasta su hija siempre temió entregarse a ella por miedo a ser tragada, borrada.

Sus amigas le temían. Sus críticas eran implacables...y siempre había críticas...

Finalmente, sus padres, sus hermanos, toda su familia fue muriendo. Ella, la fea, la desgraciada, la pobre infortunada, sobrevivió al resto, única de su generación.

Aún en su vejez continúa pensando en su niñez, en sus padres, en los motivos que tuvieron para comportarse con ella con tanta frialdad e invertir todo su amor en la hermana mayor. Pero sabe que pagaron el precio de sus errores: la hermosa fue un fracaso y no les dió satisfacciones, no supo elegir y vivió una vida mezquina y pesada. Nunca agradeció a su familia los sacrificios que hicieron por ella ni les demostró cariño.

Solo la fea cuidó y protegió a sus padres hasta el día en que murieron. Y hasta hoy, cuando todos los protagonistas de esta historia son sólo polvo olvidado, en los últimos años de su larga vida, sigue recordando con orgullo —como si aún tuviera diez años- su conducta de hija ejemplar. Y aún espera que su madre le diga, con ternura: “fuiste la mejor de mis hijas!”. ■