27 de junio de 2010

Semilla de veintiocho días por Silvia Loustau






Las algas eran viñas entrelazadas. Pulsos de colibríes estáticos. Un cielo submarino.
Escucho un canto de escamas esmaltadas.
Me deslizo entre símbolos. Desde un ojo de buey un pirata espía.
Me deslizo hacía un caldero de cobre verdecido; han escondido en el aguamarinas y una fusta de oro fino. Una fusta de siete cuerdas. En sus puntas descubro escapularios. Un rostro blanco, sutil. Alguien lo busca.
Me deslizo. Libélulas trasnochadas me rodean. Allí queda la memoria de mi cuerpo.
Me deslizo entre las glaucas aguas. Un silfo canta un aria. Se eleva altiva, una herida abierta en los pensamientos del cielo.
Entristezco. Busco el silencio, lamiéndome, como si fuese una ninfa. Una mariposa marina.
Avanzo. Relampaguea un pez, lento, adormecido.
Hay una grieta. Te busco en los estanques breves del mar.
Me deslizo. Agua sinuosa. Luz. Aura.
Cueva de ágata titilante.
Me deslizo. Entre rizomas tiernos veo al niño. Juega con caballitos de mar.
Reina azul, murmura. En la levedad del abismo lo beso: tiene tu rostro.

Me despierto guardada en tu abrazo ardiente.
La luna sugiere sangre entre mis piernas.
El mar me lava. Frío. Sufriente, arrastra la semilla. La huella de veintiocho días.

- Contame, amor, contame – susurrás en mi oído.
-Soñé con el niño, la guagua. Eras vos- y mis pechos adivinan la nostalgia voluptuosa de la ausencia.

- Habrá otras lunas - confesó el mar.


Texto onírico perteneciente a una novela en trabajo de progreso.
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12 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, Silvia querida, difundo.



Un abrazo



Ale Drewes

Anónimo dijo...

Este texto brilla, si, brilla. Me quedé impresionada por la belleza y por la historia que está para ser descubierta.
Un Abrazo desde Bourg

Tomás

Anabela Canestro dijo...

Hola Silvia! Tu poesía llegó a mí en forma de folleto que recogí de un lugar y realmente la profundidad de tus palabras me llegó! Gracias! :)

Anónimo dijo...

Un saludo de parte de sade lanús

Anónimo dijo...

Cada poema hace conmover el corazón....Un abrazo de

Lydia

Hilda dijo...

¡¡¡Que hermoso Silvia!!!

Anónimo dijo...

Que bueno, Silvia!

Felicitaciones y abrazos



Miguel Angel De Boer

Anónimo dijo...

Te felicito, Silvia. Por todo tu esfuerzo y tu trabajo. Acabo de ver tu blog y es emocionante y estupendo. Las fotos con las Madres, los amigos.

Excelente.

Verónica Pedemonte

España

Anónimo dijo...

gracias, amiga silvia,
besos

gracias

José Repiso Moyano

España

Anónimo dijo...

Mi querida Silvia,comencé a leer ese fragmento del querido Brecht, que me enviaste, y me sentí complacido por la recreación "esclarecida" de Brecht de aquella única y trágica frase con que Galileo Galilei respondió a la opresión y a la amenaza del fuego. Abjuró de su saber y mientras marchaba a su reclusión monacal murmuró tal vez "e pur, si muove", “eppur si muove”. Era la Tierra la que giraba y no el firmamento, más allá de la opresión, la tortura y el fuego.

Te pareces un poco a Galileo, sobreviviente improbable de la brutalidad de los poderosos, viuda que a veces lloras tu dolor pero te ocupas con más afán de enjugar las lágrimas de aquellos que no lo saben decir con tu fuerza, a un mismo tiempo amable y volcánica. Se han llevado a tu amor y tu semilla de veintiocho días partió con él a un cielo que, sin la perturbación de cohetes y astronautas, está en el fondo de nuestro corazón como el abrigo de los buenos, de José, de tu semilla de veintiocho días, de la identidad robada de otras tantas semillas que han germinado y florecido en otras casas, no en las suyas.
“Tus pechos adivinan la nostalgia voluptuosa de la ausencia”. Es tu semilla, es José, son mis alumnas del Museo y de Córdoba. Tu estás de pie, con tu lágrima y el arma de tu escrito gritando con el mar, al unísono, en cada ola, que habrá otras lunas.
Susana y yo te mandamos un abrazo enorme

Héctor
desde Cataluña

Anónimo dijo...

hola silvia muy lindo el blog
Abrazos deesde Balcarce
Marina

Laura Beatriz Chiesa dijo...

Silvia, siempre leyéndote con alegría. Un beso,