2 de diciembre de 2008

Porqué escribo..porqué leo


y qué es lo que vas a decir

voy a decir solamente algo

y qué es lo que vas a hacer

voy a ocultarme en el lenguaje

y por qué

tengo miedo.

Alejandra Pizarnik-Cold in blue hands


Cuando era muy pequeña tenía dos obsesiones. ¿Adonde se iba el tiempo? y ¿D ónde vivían las palabras? Mi abuelo, sabio y paciente, me dio la respuesta.En el fondo del mar existe una cueva, allí se iba el tiempo.Las palabras tienen una casa en el centro del espacio. Yo quería palabras vivas.Sonando como una melodía lila. Adueñarme de ellas. No las quería aplastadas, como mariposas, entre las hojas de los diccionarios.

Comencé a escribir en mi infancia. A leer muy temprano. La escritura y la lectura iban entramadas. Siguen estando entramadas.Ambas eran mi isla de Robinson.El espacio de libertad de una niña tímida y sensible.

Antes de llegar a la adolescencia sabía que quería ser escritora. Y lo decía.

Todos creían que sería una locura pasajera.

Al comienzo de la secundaría, ganados algunos Juegos Florales y guiada por dos de mis profesoras, creo que ya era consciente de este raro y complejo oficio de trabajar con las palabras. Trabajo personal. Silencioso. Solitario. Una manera de huir del mundo y sin embargo desnudarse ante él.Presumo ser en la poesía una Eva desnuda, porque el poema es capaz de aludir hasta a las sombras mas visibles y menos traidoras.

Escribir me empuja hacia la médula de los otros y de mi misma. Me aísla. Me exila, me vuelve extraña ante escalas de valores que no alcanzo a comprender.

Pero la palabra resucita. Salva.Todo escrito es hijo de la necesidad Necesidad de apagar la angustia, de ser inmortal por un momento.

Mi poesía está escrita con las mismas fibras que constituyen mi cuerpo y mis deseos, mis sueños y mis miedos.Escribir le da densidad a mi vida. Creo que escribo por imperativo de vida. Cotidianamente entro en la casa de las palabras y busco, escucho sus voces plañideras, esperando ser tomadas. Las elijo y las trasmuto, porque ser poeta es ser alquimista. En sucesivas destilaciones deseo que cuenten más allá de lo que dicen.

Escribir es caminar por intrincados jardines, lugares que deparan fulgurantes descubrimientos, pero también traen soledad.

Silvia Loustau

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Silvia: me gustó la forma que le has dado a lo que es, para vos, la palabra. Estoy de acuerdo que duele atraparlas entre hojas, se las ve prisioneras, pero es la forma que los humanos encontramos para que nosotros, y otros, las encontremos en el momento justo. Un fuerte abrazo, Laura Beatriz Chiesa.

Anónimo dijo...

Has logrado describir poeticamente lo que siente alguien que crea en soleda. Un abrazo de

Daniela

Paginagris dijo...

Fulgurantes descubrimientos y soledad...muy bueno Silvia, lo intepretaste tan bien. Leí trabajos tuyos en El Rincón de AlvaEno...¡vamos con la palabra!

Marina dijo...

Silvia,me encantó! Tus palabras son muy poéticas, muy hermosas y tienen vida.
Gracias por compartir tu mundo a través de tu relato. Lo que se expresa con belleza es una luz en el camino, no es verdad?

Clarisa Vitantonio dijo...

Silvia,
Un escrito tan concreto del porqué escribir y esa densidad que da a la vida. El existir en eso a pesar de todo. Precioso desde el principio al final.
Un enorme abrazo y Felís año.
Clarisa