29 de julio de 2008

Una Historia de Amor (II)

Idea Vilariño- Juan Carlos Onetti

Una historia de amor (II)

Esta es la última entrega de la historia de amor entrelazada con poemas. Ese amor profundo, turbulento, que unió a estos dos seres renombrados en la historia de la literatura. Idea con sus poemarios que han conmovido desde la simple, desnuda escritura de su poesía y Onetti uno de los mejores novelistas latinoamericanos, con la fundación de una ciudad propia, Santa Maria, en la cual transcurren las historias de sus personajes.

Onetti escribió solo tres poemas, dedicados a Idea. En Balada del Ausente, Onetti confiesa su amor y a la vez es una despedida.Muerto por la distancia y el tiempo/ Y yo la, lo pierdo, doy mi vida”, escribe y se angustia, y nos angustia. A su vez, Mario Benedetti interpreta de la escritura de Idea: su secreto, además de la calidad literaria, es su peculiar sinceridad, desgarradora, expresada sin peculiaridades, sin vanos agregados y sobre todo sin autojustificaciones”.Onetti murió en el exilio en España.

Idea aun vive, acompañada de su escritura, las cartas y los recuerdos, en su Montevideo. S.L


Carta II

Estás lejos y al sur

allí no son las cuatro.

Recostado en tu silla

apoyado en la mesa del café

de tu cuarto

tirado en la cama

la tuya o la de alguien

que quisiera borrar

-estoy pensando en ti no en quienes buscan

a tu lado lo mismo que yo quiero-

Estoy pensado en ti ya hace una hora

tal vez media

no sé.

Cuando la luz se acabe

sabré que don las nueve

estiraré la colcha

me pondré el traje negro

y me pasaré el peine.

Iré a cenar

es claro.

Pero en algún momento

me volveré a este cuarto

me tiraré en la cama

y entonces tu recuerdo

que digo

mi deseo de verte

que me mires

tu presencia de hombre que me falta en la vida

se pondrán

como ahora te pones en la tarde

que ya es la noche

a ser la sola única cosa

que me importa en el mundo.

Idea Vilariño


La balada del ausente

Entonces no me des un motivo por favor

No le des conciencia a la nostalgia,

La desesperación y el juego.

Pensarte y no verte

Sufrir en ti y no alzar mi grito

Rumiar a solas, gracias a ti, por mi culpa,

Es lo único que puede ser

Enteramente pensado

Llamar sin voz porque Dios dispuso

Que si él tiene compromisos

Si Dios mismo le impide contestar

Con dos dedos el saludo

Cotidiano, nocturno, inevitable

Es necesario aceptar la soledad,

Confortarse hermanado

Con el olor a perro, en esos días húmedos del sur,

En cualquier regreso

En Cualquier hora cambiable del crepúsculo

Tu silencio

Y el paso indiferente de Dios que no ve ni saluda

Que no responde al sombrero enlutado

Golpeando las rodillas

Que teme a Dios y se preocupa

Por lo que opine, condene, rezongue, imponga.

No me des conciencia, grito, necesidad ni orden.

Estoy desnudo y lejos, lo que me dejaron

Giro hacia el mundo y su secreto de musgo,

Hacía la claridad dolorosa del mundo,

Desnudo, solo, desarmado

bamboleo mi cuerpo enmagrecido

Tropiezo y avanzo

Me acerco tal vez a una frontera

A un odio Inútil, a su creciente miseria

Y tampoco es consuelo

Esa dulce ilusión de paz y combate

Porque la lejanía

No es ya, se disuelve en la espera

Graciosa, incomprensible, de ayudarme

A vivir y espera.

Ningún otro país y para siempre.

Mi pie izquierdo en la barra de bronce

Fundido con ella

El mozo que comprende, ayuda a esperar, cree lo que

ignora.

Se aceptan todas las apuestas:

Eternidad, infierno, aventura, estupidez

Pero soy mayor ya ni siquiera creo,

En romper espejos

En la noche

Y lamerme la sangre de los dedos

Como si la salobre mentira se espesara

Como si la sangre, pequeño dolor filoso,

Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.

Muerto por la distancia y el tiempo

Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,

A cambio de vejeces y ambiciones ajenas

Cada día más antiguas, suciamente deseosas y

extrañas.

Volver y no lo haré, dejar y no puedo.

Apoyar el zapato en el barrote de bronce

Y esperar sin prisa su vejez, su amenidad, su

diminuto no ser.

La paz y después, dichosamente, en seguida, nada.

Ahí estaré .El tiempo no tocará mi pelo, no inventará

arrugas, no me inflará las mejillas

Ahí estaré esperando una cita imposible, un

encuentro que no se cumplirá.

Juan Carlos Onetti



11 comentarios:

Anónimo dijo...

J.C. Onetti sólo escribió tres poemas en su vida,díciles de encontrar, un tesoro que todo escritor/lector desea poseer para deleitarse .Agradezco a Andrés Aldao y Artesanías que me brindaron este Onetti poeta para armar su historia de amor con Idea Vilariño. Con un abrazo,


Silvia

e dijo...

"Cuando la luz se acabe
sabré que don las nueve"

creo que en vez de "don" es "dan"

saludos.

meridiana dijo...

Silvia, muy bueno el blog en general y en particular esta entrada sobre Vilariño y Onetti, dos escritores con los que tengo un lazo muy fuerte, un descubrimiento para mí estas cartas de Onetti.
Sobre Vilariño tengo pendiente poder subir algo de su material en nuestro blog.
Abrazo, te he linkeado a Meridiana.

Lilián

Mónica dijo...

Qué dolor enorme el de Onetti, lejos para siempre de la patria. Patria, raíz, suelo que hace crecer, ser e identificarte. Y aunque "patria" venga de "pater", es madre. Perdemos la patria, perdemos a una madre.
Bello hallazgo el de las cartas, Silvia.
Un abrazo,
Mónica

Anónimo dijo...

He disfrutado los dos poemas, de ambos surge la pena del amor y el desencuetro. Felicitaciones por el excelente material,

Marucha

Elisabet Cincotta dijo...

Gracias Silvia por esta invitación. Me encuentro con dos autores de mi estima y admiración. Una historia que inunda el alma del poeta.
Sigo leyendo con gran interés otros posteos.
Felicitaciones al querido amigo Andrés.
Abrazos
Elisabet

Pedro Pablo Perez dijo...

Ese dolor de la ausencia, mi querida Silvia, es algo que en mi; taladra médula.

"Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.
Muerto por la distancia y el tiempo
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,
.."
Estos versos !lllegan!

Un abrazo y gracias por la invitacion.

PPPS

Ana Estu dijo...

Magnifico, no los conocía, a mi me gusta mucho EL ASTILLERO y las desventuras de juntacadaveres y sus putas jubiladas.

Anónimo dijo...

Gracias Silvia por entregarnos estos poemas conmovedores que tanto llegan.Alda Salzarulo

Delfina Acosta dijo...

RECOMIENDO EL BLOG DE LOUSTAUD.
TIENE MUCHO CONTENIDO, QUE ES LO DIFÍCIL DE HALLAR.
DELFINA ACOSTA

Anónimo dijo...

Gracias por compartir estos poemas... esta historia de amor y desencuentros... Soy admiradora de ambos: Vilariño y Onetti y hacia tiempo que no los recordaba...
Un gusto pasar por tu excelente blog.
Cariños, Silvia
Maryro