12 de junio de 2011

Roberto Santoro- poetas que nos faltan


Roberto Jorge Santoro

Nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. Fue pintor de brocha gorda, puestero en un mercadito, preceptor en una escuela industrial, tipógrafo, vendedor ambulante, periodista y poeta. Un verdadero buscavidas. Él mismo solía presentarse así: “Sangre grupo A, factor RH negativo, 34 años (en 1973), 12 horas diarias a la búsqueda castradora, inhumana, del sueldo que no alcanza. Dos empleos. Escritor surrealista, es decir, realista del sur. Vivo en una pieza. Hijo de obreros. Tengo conciencia de clase. Rechazo ser travesti del sistema, esa podrida máquina social que hace que un hombre deje de ser un hombre, obligándolo a tener un despertador en el culo, una boleta de Prode en la cabeza y un candado en la boca”. (Reportaje concedido a la revista Rescate en octubre de 1973).

A su compromiso y su denuncia se debe parte de su desaparición. Roberto Santoro fue secuestrado y luego desaparecido de su lugar de trabajo (la Escuela Nacional Técnica Nº 25 Fray Luis Beltrán) el 1 de junio de 1977 por tres hombres de civil, armados, que inmovilizaron al resto, en la noche, alrededor de las 20 horas. Por la mañana de ese mismo día, lejos de suponer lo que le iba a pasar, había ayudado a su hijita Paula con los deberes de la escuela.

Las cosas claras

mi voz está en su sitio

el corazón sabe algo más porque me duele

por eso digo:

terrible oficio

es repartir equivocadamente los abrazos

y que el alma viva entre perros hambrientos

uno de mis errores

fue creer que todos éramos hermanos

y ahora

no se le puede cambiar el horizonte a la nostalgia

hay que olvidarse de las viejas sonrisas

y andar con el dolor a cuestas

para que sirva definitivamente

nunca dije

mi lágrima fue grande

sufrí

no me quisieron

cada uno conoce su dolor

y sabe de qué manera hablarle a la desgracia

que venga la vida y me golpee

de nada vale cerrar los ojos

un hombre dormido

es un dolor que descansa

es duro el amor cuando se niega

un día sin embargo recuesta sus abrazos

apoya su misterio en mi cabeza

y me lleva a vivir al primer piso de un incendio

no comparo

simplemente doy mi fruto

y espero

la semilla más humilde

puede brotar el fuego o la hermosura

si estoy acorralado entre dos besos

decido acurrucarme al pie de mi corazón

y sueño

soy triste hasta los zapatos

a la hora del té

mi alegría se sienta y llora conmigo

pero sostengo que un día

aunque el amor sea el hermano implacable de la lluvia

de mi casa a tus ojos

no habrá naufragios

Las cosas claras (1974)

Pedradas con mi patria

en esta tierra grande
de tanto golpe grande
de tanto odio grande
de tanta basura
de tanta locura
en esta tierra grande

en esta tierra llena
de tanta entrega llena
de tanto lema llena
de tanto escarnio
de tanto daño
en esta tierra llena

en esta tierra herida
de tanta culpa herida
de tanta sombra herida
de tanta astucia
de tanta angustia
en esta tierra herida

en esta tierra sola
de tanto molde sola
de tanta sangre sola
de tanta estrofa
de tanta mofa
en esta tierra sola

en esta tierra rota
de tanto grito rota
de tanto rito rota
de tanta bota
de tanto idiota
en esta tierra rota

III

hablando con honradez
humanamente hablando
algo anda mal
tranvía de mi corazón parado en la mitad del pecho

es preciso investigar
dar en el clavo
martillo poesía
proceder con primaveras

es preciso desabrochar la mano
desnudarla en la calle
entrar derribando la puerta de los hombres
segundo piso a la izquierda
expediente número ternura

llamado urgente
arrinconar la muerte con un beso
y no despertar sospechas
un asunto muy serio se subió a mi ventana
¡Hasta la Victoria!

1 comentario:

Anónimo dijo...

..arrinconar a la muerte con un beso, dice Santoro.. creo que lo heos hecho.
Un abrazo,Flaca cumpa


Gerardo